El cantante presenta “ÉXTASIS” a la espera de su álbum debut “EL EGO ES LA BASE DE MI TRABAJO”
MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ
Un público heterogéneo aglomerado a las puertas del Cadavra Club madrileño. Parecen juntos y revueltos, disfrutando de la noche febrerina en Madrid. Llevan ramos de flores, pancartas, fuman y hablan de cómo va la vida. El último “EGO SHOWCASE” de Álvaro Domínguez (1999) está a punto de comenzar. Apasionado músico, concertista y artista 360: el cielo y el infierno en una misma persona.
Luces rojas, música a todo volumen y un ambiente catártico a la vez que íntimo y familiar. Su voz en off enumera cinco claves: autoestima, fuerza, constancia, independencia y ego. Comienza el show. Hora y media de covers, temas inéditos y singles. Fabio a la mesa de mezclas, Celia Expósito a la guitarra, Hanna bailando y él cantando. Pelos de punta. Durante el espectáculo, el artista exhibió sus dotes coreográficas, varios cambios de look y su habilidad al piano. Hubo momentos divertidos, de gran conexión con la audiencia, pero también altamente emotivos, como cuando cantó “ES QUE DUELE” mirándose en un espejo.

Con una sólida base artística y un estilo propio que combina poderío y sensibilidad, se prepara para lanzar su primer álbum: “EL EGO ES LA BASE DE MI TRABAJO”, una obra personal y auténtica con dos hits a la cabeza: “TOXICX” y “ANOCHE”. Álvaro Domínguez es un compositor emergente con muchas tablas. Su entusiasmo por la música comenzó en un coro infantil y se desarrolló en el conservatorio. La práctica hizo al maestro. Desde entonces, ha pisado avenidas como el Teatro EDP Gran Vía o el Movistar Arena.
Respaldado por un equipo igualmente apasionado y profesional, el artista emplea sus letras para promover el amor propio y la autenticidad, inspirar a otros a ser fieles a sí mismos y abrazar su identidad con orgullo. No hay mal que por bien no venga. Y puede que a Álvaro Domínguez todos sus tropiezos le hayan servido de aprendizaje. En su último single “ÉXTASIS”, disponible en plataformas digitales, demuestra con creces cómo la luz del día revela su identidad, pero la oscuridad de la noche desata su esencia. En ELEKAESE MAG estamos impacientes por comprobar qué está por venir.


