«Órgano huérfano», la expo inaugural de la galería i23 que presenta una nueva visión sobre el cuerpo

Cinco artistas emergentes componen la primera exposición de la galería i23, cuya temática habla de la separación entre los órganos del cuerpo y sus funciones biológicas

ESCRITO POR: Daniel Gallego

Cartel oficial de la exposición ‘Órgano huérfano’.

Marzo fue un mes en positivo para el ámbito artístico madrileño, no solo por la celebración anual de ARCO, sino por la apertura de nuevos espacios entre los cuales debe hacerse una obligada mención a la galería i23, ubicada en la calle Ibiza. Su exposición inaugural fue ‘Órgano huérfano’, y pudo ser visitada entre los días 7 y 23 de marzo. Este proyecto colectivo reúne piezas de cinco artistas que abordan desde la pintura hasta el trabajo con telas, látex y material audiovisual. 

La galería i23 aparece en el panorama artístico local como una apuesta por el arte emergente, lo cual queda patente en ‘Órgano huérfano’ en tanto que los artistas que exhibieron sus propuestas en el espacio son todos ellos jóvenes que recién han terminado sus estudios en la Escuela Universitaria de Artes TAI de Madrid. Estaríamos hablando de las obras de Juan Donado, Sara Muñoz, Candela Lete, Maya Pita-Romero y Natalia Colina. La idea de establecer la galería surgió por parte del fotógrafo Manuel Álvarez Diestro y la arquitecta Aurora Domínguez

El tema que compone el hilo conductor entre las diferentes propuestas artísticas de ‘Órgano huérfano’ es un estudio analítico del cuerpo desvinculado de la función que suele tener cada órgano que lo integra, por lo que se apela a la imaginación del espectador, que debe valorar los órganos y diferentes partes del cuerpo en contextos y situaciones que se alejan de la normalidad, y para ello se hace uso de la abstracción y la presencia de elementos surrealistas. 

Una de las pinturas de Juan Donado, ‘Cisne preocupado’, sirvió como portada promocional de la exposición. En este cuadro podemos ver cómo una serpiente extrae leche de un cisne: el clásico acto de amamantar entre dos animales que no realizan estas prácticas. Según Juan, la serpiente aparece en ambas pinturas porque «siempre ha tenido una simbología negativa y de violencia. Meter en una situación totalmente fuera de contexto este tipo de prácticas pide de los participantes compromiso con el significado», pero insiste en que su obra es un conjunto de lecturas, «un lugar en el que se reúnen seres que no tienen nada que ver. Una serpiente, de repente y sin saber por qué, necesita beber leche». 

‘Cisne preocupado’, de Juan Donado.

Juan se desliga de las funciones biológicas que tienen los animales y los humanos adaptándolos a un ambiente descontextualizado para estudiar su reacción al entorno y a estímulos externos. Es posible aplicar esta lectura a su otro óleo, ‘Figura con esfera’, cuyo título menciona al sujeto representado nada más que como una “figura”, deshumanizándolo. Juan busca crear una  especie de “vulnerabilidad innecesaria” en los cuerpos que dibuja no tan solo a través de la ejecución de actos que se escapan de sus funciones naturales, sino a través de la deformación para centrarse en partes y órganos a los que otorga más presencia: «exploto partes que me interesan y otras las ignoro. Es un juego de proporción. El Greco es mi inspiración porque juega mucho con el tamaño de las manos y los pies. En este caso los he agrandado, me parece muy expresivo porque muestran fortaleza y fuerza física. Además, me gusta el contraste de ponérselos a una figura que se perciba como más femenina».

‘Figura con esfera’, de Juan Donado.

Juan expone un tercer cuadro, un bodegón de tonos fríos que no guarda simbolismo alguno más que el de servir como una parada o pausa entre los estímulos que generan el resto de obras. En sus palabras, es «lo bonito por lo bonito». 

El trabajo de Sara Muñoz es de tipo escultórico: su instalación ‘Umbiosis caduca’ se compone de piezas realizadas con la ayuda de su propio cuerpo bajo la perspectiva de crear órganos inútiles partiendo de un concepto planteado desde el ombligo, vestigio de un órgano que ya no tiene función alguna. Así, Sara separa del cuerpo una serie de órganos que se vuelven faltos de función biológica al no vincularse a un ser vivo. Para ello, hace uso de la arcilla polimérica. El color de las figuras que nacen de esta técnica se asemeja al de una perla. 

Figuras de ‘Umbiosis caduca’ de Sara Muñoz.

Candela Lete es la creadora de ‘Esputo7’, obra compuesta de dos piezas que encuentran como nexo la saliva adaptada a un plano violento, sexual y asqueroso; un triángulo conceptual con un punto en común representado a través de singulares técnicas escultóricas: a nivel del suelo hay una construcción de chicles a los que se da una forma redonda. El chicle es entendido como la solidificación o materialización de la saliva. Por otro lado se halla una pieza formada por el parabrisas de un coche en continuo funcionamiento en una apelación a la espectadora, capaz de interactuar con la obra escupiendo en la ventana extraída del vehículo para ver cómo su esputo es deformado por el parabrisas. 

Escultura de ‘Esputo7’, de Candela Lete.

Maya Pita-Romero realiza un trabajo con telas titulado ‘Lamer un tallo cortado’, que surge como consecuencia de su estudio acerca de la utilización de materiales tales como el látex en mantas y tapetes hechos a mano. El látex queda como alegoría a la sangre al ser una sustancia generada en los árboles de caucho. Una vez estos son cortados, el látex fluye como si de sangre se tratara. A partir de este material, Maya crea una crisálida como contrapunto al dolor y la herida, un refugio de piel vegetal que conforma una obra en la que prima la textura. 

Figura de ‘Lamer un tallo cortado’, de Maya Pita-Romero.

Por último, la pieza audiovisual de Natalia Colina, de título ‘Mi lengua es un cincel, la libido un martillo’, encarna un alter ego de la artista: se trata de Zzzorra Binaural, quien introduce el ASMR junto al mundo del fetichismo y la sexualidad. El vídeo de Natalia muestra a Zzzorra Binaural grabándose vestida con atuendos explícitos de forma similar a lo que podría ser un vídeo pornográfico, si bien se desentiende de ese universo al enfocar partes de su cuerpo que no se corresponden con el deseo sexual que pueda tener una persona atraída por su físico, dando lugar a lo “pornográfico descontextualizado de lo sexual”, otorgando preponderancia a partes del cuerpo que tradicionalmente son consideradas más bien grotescas. A la vez, Natalia es creadora de un espectro de sonidos que se escuchan por toda la galería y la envuelven en un ambiente de excentricidad. 

Fotograma del trabajo audiovisual ‘Mi lengua es un cincel, mi libido un martillo’, de

‘Órgano huérfano’ logra, a través de los distintos medios, materiales y técnicas de los artistas que participan en la exposición colectiva, hacer llegar a la espectadora su mensaje, el cual, sin necesidad de que haya moraleja alguna, la hace contemplar órganos separándolos de lo que siempre ha entendido que son. Es, desde luego, una propuesta creativa en tanto que da lugar al establecimiento de una nueva perspectiva sobre el cuerpo, que deja de ser un medio con una función determinada para simplemente existir per se. Abrió así sus puertas, entre los días 7 y 23 de marzo, una galería sobre la que ya se planean proyectos a largo plazo. 

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